La adolescencia no es un problema a resolver, aunque muchas veces se consulta cuando algo en esa etapa se volvió difícil de sostener: cambios de ánimo que preocupan, conflictos que se repiten en la casa, un quiebre en el rendimiento escolar, o una distancia que se instaló con la familia y no se sabe cómo achicar.

El trabajo con adolescentes tiene una diferencia central respecto al trabajo con adultos: el vínculo terapéutico se construye con el joven, pero el encuadre incluye a la familia. Eso significa acordar desde el inicio qué se comparte y qué queda resguardado, para que el proceso no se convierta en un canal de vigilancia ni en un espacio sin ningún tipo de comunicación con los padres.

¿Cuándo conviene una primera conversación?

  • Cuando hay cambios sostenidos en el ánimo, el sueño o las relaciones del adolescente.
  • Cuando la comunicación en la casa se volvió mayormente conflictiva.
  • Cuando el adolescente está atravesando una decisión importante (vocacional, de identidad, de vínculos) y no tiene con quién pensarla.
  • Cuando la familia no sabe cómo acercarse sin que se sienta como una intromisión.

Cómo se trabaja

Al inicio se conversa el motivo de consulta y se acuerda cómo participarán el adolescente y sus cuidadores. El trabajo individual necesita un espacio propio para el joven, junto con acuerdos claros sobre las instancias de conversación con la familia. La organización se define según la situación particular.

Un espacio propio, con acuerdos claros

Es importante conocer qué piensa el adolescente sobre consultar y qué espera de ese espacio, incluso cuando la iniciativa viene de sus padres. Sus preguntas y desacuerdos también tienen lugar en la conversación inicial.

Se explican el resguardo de la privacidad y sus límites, así como la forma de comunicar información relevante a los cuidadores. Si se considera necesaria una coordinación con el colegio u otro profesional, se conversa su propósito y alcance con quienes participan del proceso.

Mi experiencia en educación

Mi trayectoria en orientación y liderazgo educativo aporta una comprensión del contexto en que los adolescentes estudian, se relacionan y construyen autonomía. En consulta, esa experiencia permite considerar el entorno sin reducir al joven a su rendimiento escolar o a las expectativas de los adultos.

Si buscas acompañamiento para un adolescente, agenda una primera conversación.